El cuaderno de tapas negras.
Prólogo.♥
``Las mentiras son como una bomba de relojería se elaboran con mucho cuidado y son muy peligrosas pueden explotar en cualquier momento destrozando todo lo que se interponga en su camino y no hay nada que se encuentre allí que no queda afectado. La tristeza se aferra a las personas como una garrapata a un perro, hay veces que consigues deshacerte de ella pero algo queda y cuando el amor se acaba es como una herida poco a poco deja de doler pero se queda la marca.- Deprimente ¿verdad? estos eran ahora mis únicos pensamientos los que escribía en mi pequeño cuaderno de espiral con tapas duras negras mientras derramaba unas cuantas lágrimas, se me venía el mundo encima y no me sentía lo suficientemente fuerte para sostenerlo, al menos no yo sola y así era como me estaba quedando, pronto caería la gota que colmaría el baso.´´
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jueves, 10 de mayo de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
viernes, 27 de abril de 2012
Capitulo 1. (Primera parte).
El
viento me revolvía el pelo mientras me adentraba en mi mundo interior,
en mis pensamientos los cuales ahora eran un mar de dudas, pero no como
un mar en calma si no más bien como un mar enfurecido en el que la olas
chocan con fuerza contra las rocas destrozándolas, me sentía como
deberían de sentirse esas piedras si tuvieran sentimientos.
Otra
vez me enfrentaba a esa para mi horrible situación, una mudanza, el
trabajo de mi padre nos obligaba ha hacerlo, a mis hermanos no les
importaría mucho, ellos eran pequeños, sus amistades no eran tan
importantes como las mías y reharían rápidamente su vida, dudo que
apenas echasen de menos el lugar en el que vivíamos, a mi me costaría
quizás más que la última vez que me mudé y eso que fue con nueve años a
decir verdad la edad era baja y no debía de haberlo pasado tan mal, odié
aquel cambio por el colegio y no era precisamente por que no me gustase
hacer deberes, sacaba muy buenas notas, era por los niños, siempre he
sido una chica muy tímida y mi nombre no ayuda a que unos niños pequeños
te acepten, es más les chocaba, les resultaba extraño, daba pie a
inventar algún que otro "ingenioso" insulto con este, pero que le iba ha
hacer a mi madre le gustaban los nombres raros, pasé todos los años de
colegio sola, soportando insultos de los niños, quizá en alguna ocasión
alguna de mis compañeras se acercó a mi para saludarme amablemente, pero
sentía que no encajaba, ese no era mi lugar, las cosas con los años
fueron mejorando para que mentir, el cambio del colegio al instituto
supuso mucho para mi, ese año deje atrás un poco de la vergüenza que
tenía me dije a mi misma <<Basta>> y lo paré todo, hice un
grupo de amigas a decir verdad no fue muy difícil eran unas chicas
increíbles y tenían gustos muy parecidos a los míos, en fin, me desvió
del tema, ese es el gran miedo que tengo a las mudanzas el tiempo que
tardaré en encontrar mi sitio en esa nueva gran cuidad, también me dolía
dejar atrás a mis amigas... no poder volver a verlas.
Arrastré
rápidamente mi maleta por el suelo, haciendo que sus ruedas girasen a
toda velocidad, mi madre estaba muy nerviosa, se le notaba en la voz me
había distraído mirando a la nada mientras pensaba en todo esto y ella
me instaba que me diera prisa o de lo contrario perderíamos el avión,
como siempre llegábamos con el tiempo pegado a todos lados, normalmente
me echaban la culpa de esto a mi, dicen que tardo mucho en arreglarme.
Se me vino a la cabeza la imagen de nuestra ultima casa ya vacía y me
invadió la melancolía, sentí unas terribles ganas de darme media vuelta y
salir corriendo para quedarme, me tentaba la posibilidad de poder
perder el avión y tener que quedarnos allí más tiempo, pero no lo hice,
no quería demorar más el dolor.
Me
marchaba sin despedirme, tengo un trauma con estas desde que me
despedí a los nueve años de mis compañeros de clase, seguramente mis
amigas nunca me lo perdonarían.- así será mejor, no les dolerá tanto.-
pensé y quizás llevaba razón en eso, esperaba poder volverlas a ver
algún día pero era muy difícil.
Me
senté en mi butaca del avión, le pedí a mi hermano que me dejase al
lado de la ventanilla, quería mirar las nubes, por una vez estaría por
encima de ellas. Me sentía como la chica más desdichada del mundo en ese
momento, se me pusieron los ojos llorosos, un par de lágrimas estaban a
punto de desbordarse pero lo evité, como siempre hacia. Saqué mi
reproductor Mp4 de mi bolsillo y me puse a escuchar música deprimente
con los cascos, me veía rara en ese sentido, a decir verdad era rara en
más de un sentido, cuando estaba triste escuchaba música triste para
ponerme más triste aún, mi madre me hubiera echado una charla diciendo
que eso era una gran tontería, pero me echaba charlas por todo, era
parte de mi rutina.
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